miércoles, 13 de julio de 2011

No todas son alabanzas!

Después de haber leído los materiales aportados por el curso (aunque debería hacer la salvedad de que quizás no los he leído todos, ya que los múltiples enlaces a veces los hacen inabordables cabalmente) me quedé pensando en que casi no hay alusión a los diferentes niveles de la enseñanza. La dificultad que afrontamos los docentes de la escuela media, es justamente la falta de profundidad. La rapidez con que se da por concluida una investigación, las preguntas de trabajos prácticos respondidas en cinco renglones, como si cuidaran la cantidad de caracteres?  Sin embargo el contacto diario con los alumnos indica que es desigual el uso que hacen de las redes sociales. Muchos no usan Twiter, otros ni siquiera tienen computadoras en su casa.
Emilia Ferreiro en un texto, tan inteligente como irónico, aborda el tema de las nuevas tecnologías de información y comunicación (TICs) desde varias perspectivas, una de ellas es   su relación con la escuela y el aprendizaje (para el que quiera ver el texto completo lo podrá encontrar al costado)
Sostiene que la  escuela como institución ha sido reacia a incorporar a las prácticas escolares los sucesivos cambios o novedades, ya sean instrumentales, mecánicos o electrónicos, que se produjeron a lo largo del siglo pasado. Por ejemplo menciona las dificultades de los maestros  para aceptar el uso de las biromes, calculadoras y hasta las máquinas de escribir que quedaron relegadas y circunscriptas a un espacio específico, a una asignatura particular. 
Las TICs, son herramientas semióticas mediadoras de la actividad humana, que requieren de prácticas didácticas específicas para el uso en el ámbito escolar. Señala,  que lo  importante,  es la utilización que se hará de las TICs en la escuela; Si  será empleada como herramienta por los docentes guiando a los alumnos, en actividades que promuevan el desarrollo o quedará reservada a la adaptación particular que puedan realizar   los niños  y con sus familias, siendo un elemento más, que afianzará la desigualdad educativa y social. Con el término “brecha digital” se hace alusión a la desigualdad social en el  acceso a las nuevas tecnologías, que requieren de inversión para la adquisición  de equipos y acceso a Internet; mientras que algunos niños son “informatizados” desde el nacimiento, otros no pueden ni siquiera,  comer todos los días.
Las dificultades  económicas no son solo un problema particular,  de  “clase social”,  sino global; en los países en desarrollo o pobres, a diferencia de los países “del primer mundo”, necesitan realizar “un esfuerzo”,  generalmente a costa del endeudamiento con organismos internacionales de crédito,  para  proveer a todas las escuelas públicas con nuevas tecnologías, esfuerzo que promete ser eterno, en tanto  la maquinaria y los programas se vuelven obsoletos en pocos años. La pregunta es si los países pobres podrán afrontar el costo que involucra  la actualización y renovación.
Entre la posibilidad de los países  para proveer las tecnologías en las escuelas y la dificultad de la institución escolar para incorporar las novedades en forma ventajosa, se dirime la cuestión de la “alfabetización digital”.  La alfabetización, a secas,  implica la democratización en el acceso al conocimiento de la escritura y la lectura, la meta mundial planteada a través de organismos internacionales es, desde hace muchos años, que todos los habitantes del planeta sepan leer y escribir, siendo al día de hoy un objetivo incumplido y pendiente. Leer es una actividad cognitiva compleja que involucra la capacidad de poder operar sobre el texto, pensar, analizar sobre las ideas que transmiten y  ser capaz, luego,  de  producir un texto con contenido, también, transmisible.
El  lector  crítico es la meta de la alfabetización,   las  TICs son  herramientas que  podrán o no colaborar  con este propósito. Emilia Ferreiro considera que  no tiene  sentido  hablar de alfabetización digital sino del  uso instrumental que se hará para abordar este objetivo pendiente, que involucra a gobiernos, el desarrollo económico-social de los países, la institución educativa y sus prácticas.

La educación líquida?

"Hace diez años atrás Zigmunt Bauman publicó un libro, de gran difusión en los circuitos intelectuales europeos, titulado Modernidad Líquida. En esa primera obra, Baumman, contraponía lo sólido a lo líquido de la siguiente forma:
En el lenguaje simple, todas estas características de los fluidos implican que los líquidos, a diferencia de los sólidos, no conservan fácilmente su forma. Los fluidos, por así decirlo, no se fijan al espacio ni se atan al tiempo. En tanto los sólidos tienen una clara dimensión espacial, pero neutralizan el impacto –y disminuyen la sisgnificación- del tiempo (resisten efectivamente su flujo o lo vuelven irrelevante), los fluidos no conservan una forma durante mucho tiempo y están constantemente dispuestos (y proclives) a cambiarla; por consiguiente, para ellos lo que cuenta es el flujo del tiempo más que el espacio que pueden ocupar… En cierto sentido, los sólidos cancelan el tiempo; para los líquidos, por el contrario, lo que importa es el tiempo… Estas razones justifican que consideremos que la “fluidez” o la “liquidez” son metáforas adecuadas para aprehender la natrualeza de la fase actual –en muchos sentidos nueva- de la historia de la modernidad  "

http://educacionliquida.blogspot.com/